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Tengo un amigo que duda entre la CUP y Catalunya sí que es Pot

Tengo un amigo que tiene dudas. Aún no sabe qué hacer el 27S, si votar a la CUP-Crida Constituent o a Catalunya Sí que es Pot (la confluencia de ICV-EUiA con Podemos y Equo)

Este amigo mío, a veces se ilusiona y otras tiende a entristece. Tiene la familia y las amistades divididas -bien, divididas no; muy unidas pero con discrepancias sobre el voto- y sus valores, sentido crítico y esperanza algo despistados. Tengo un amigo que está dispuesto a poner en juego lo que sea necesario si es para que se respeten los derechos sociales y nacionales del pueblo que ama. Este amigo entiende que la soberanía se defiende combatiendo los ataques a la lengua, la cultura y la democracia. Y de la misma forma cree que no hay soberanía posible sin escuelas, sanidad y equipamientos públicos. La soberania también es ser independiente de los mercados financieros, suele decir.

Tengo un amigo que no cree mucho en las fronteras, pero sí cree que detrás de las banderas se esconden valores. Tradiciones. En casa tiene la estelada y la bandera republicana y las dos le representan, porque las dos hablan de libertad. Tengo un amigo que quiere a Ses Illes, Euskal Herria, Galicia, Andalucía y a las Islas Canarias. Que le gusta el flamenco, la rumba, la gaita, Rubianes, Machado y las papas arrugás. Que tiene sangre murciana y que se siente herido cuando el nacionalismo -o la ignorancia-, venga de donde venga, enfrenta pueblos. No hay nada más triste para este amigo que se iguale al gobierno del PP con la diversidad de las familias que viven en España. La mayoría quieren y respetan Catalunya, pese a años de catalanofobia infame.

‘Ai’, ilustració de Joan J. Guillén

Tengo un amigo que cree que el bipartidismo se ha comportado como una especie de cáncer que ha hecho metástasis y que cuesta de atacar. Que se reproduce y que mata la ilusión. Que ofende, que está podrido, y que engaña. Eso sí, trata de ser justo y también le generan todo el respeto aquellos socialistas que trabajan para dignificar su espacio político. Este amigo tampoco le gusta en exceso que algunos se miren demasiado el ombligo. Lamenta el régimen pujolista y la falta de autocrítica de CDC y Unió por haber pivotado durante años la estabilidad de un Estado carente de convicción democrática. Surgido de una Transición miedosa. Incompleta. Y, sobre todo, interesadamente desmemoriada con aquellos que murieron por la libertad.

Este amigo mío, que no siempre tiene razón y que se equivoca, tiene un marco mental que a veces lo limita. Su tradición familiar bebe del PSUC, su padre estuvo encarcelado tras manifestarse en contra del asesinato a sangre fría de Salvador Puig Antich y su abuelo murió de un infarto tras años encerrado en la Modelo y en el penal de Burgos. La sangre le hierve cuando escucha algunos discursos ciegos y sordos, pero hace años que medita y se toma hierbas antes de acostarse. Este amigo mío, de abuelas luchadoras, que siempre ha tenido claro la orientación de su voto, a veces se siente incómodo con la huella de Podemos en campaña de Catalunya Sí que es Pot. Excesiva, entiende. No siempre acertada. Pero no le resta valor a la brecha abierta en el Estado, y al cambio monumental que vivieron ciudades hasta ahora reinadas por el PP, como A Coruña, Santiago, Cadiz, Madrid o Valencia, el pasado 24 de mayo en las municipales.

Este amigo mío le gustaría vivir en una República Catalana. Sin perder los vínculos con otros pueblos de España y el sur de Europa, todos ellos, si lo quieren, con el derecho de autodeterminación garantizado. Porque cree el futuro es de los pueblos y de su gente. Y entiende la ilusión que despierta Junts pel Sí, y admira a personas de la candidatura, pero no cree que los que siempre han hecho lo mismo ahora puedan ser parte del cambio. Duda profundamente que departamentos gobernados por CDC puedan avanzar hacia la soberanía porque en su ADN estan las privatiozaciones. Este amigo cree que el pluralismo es un bien muy preciado y que su televisión pública la ha perdido. Y que ha habido un uso y abuso de los símbolos en beneficio de un único relato sobre Catalunya, que es un país plural, diverso y que lo tenemos que hacer entre todos, pensemos como pensemos.

Este amigo mio echa en falta debate político. Educativo, social, sanitari… Y no le gusta que sus referentes políticos entren en críticas eternas. Sí le gusta la discusión y el contraste de propuestas, pero no los ataques innecesarios. Mi amigo acepta las contradicciones, porque son parte de la vida y porque él es el primero en contradecirse cada día. Tengo un amigo que no le gustan los dogmatismos, ni los sectarismos, ni el pensamiento único. Que cree que Catalunya es Serrat, Llach y Ovidi a la vez. Tengo un amigo que no quiere sólo un país nuevo, que quiere un país mejor. Limpio, justo y transparente. Y que cree que la ruptura con el Estado y el régimen surgido del 1978 es inaplazable.

Yo, a este amigo mío, no puedo ayudarle mucho. Sólo le presto estas dos conversaciones que he tenido con los dos cabezas de lista que se plentea votar. Y que él elija. Me dice que espera que la pugna electoral de hoy, sea la alianza ciudadana de mañana.

Conversación con Luis Rabell

Conversación con Antonio Baños

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