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Independencia e hipocresia

Hablar de cifras en una manifestación es arriesgado porque a estas alturas no hay ningún sistema más o menos homologado y fiable como para medir los participantes de cualquier convocatoria. Lo que es evidente, fueran un millón o un millón y medio las personas que llenaron el centro de Barcelona del 11-S en la manifestación independentista, es que la Diada de este año marca un antes y un después en la vida nacional de Catalunya.

 

La sociedad civil catalana ha respondido con contundencia a la llamada de la Asamblea Nacional de Catalunya -en el barrio tenemos una porción con la plataforma Poble-sec por la Independencia- y ha interpelado a los partidos políticos, que deberán posicionarse , quieran o no, en relación a este punto. Después de 150 años el catalanismo político, empeñado en encontrar el encaje de Catalunya con España, parece superado por el anhelo soberanista, que ha multiplicado simpatías.

 

Poco ha tardado el Govern de la Generalitat en convertir en determinación -de momento sólo son palabras- lo que hasta ahora había sido una calculadísima ambigüedad en el eje nacional. Mas dice “plena soberanía” donde hasta ahora decía “pacto fiscal”. Dice el gobierno que toma nota. Y hay que lamentar, en una sociedad democrática, que el poder sólo tome nota de lo que le conviene. Sobre todo porque aún es hora de que tome nota del gentío que nutrió el 15-M, de la huelga general del 29-F o de las sucesivas concentraciones de los trabajadores públicos de la Sanidad y la Educación. Una serie de protestas que, sin el apoyo institucional del país ni de los medios de comunicación, fueron del todo notables y sólo recibieron la indiferencia del Ejecutivo de CiU.

 

Seremos independientes si lo queremos ser. Pero no nos llevará un gobierno hipócrita, que ha invitado al PP a tomar parte de la vida institucional de Catalunya yque ha permitido –a veces con apoyos explícitos y otras con silencios cómplices– amnistías fiscales a los grandes capitales o reformas laborales perversas. Queremos ser independientes, pero también lo queremos ser de la corrupción, de la represión policial y de los recortes. Y en eso nuestro Govern es tan sospechoso como los de nuestros vecinos.

Uno de los infinitos momentos de la mani del 11-S. (J.Molina)

Artículo publicado como Editorial en el diario Zona Sec

Enlace permanente a este artículo: http://www.jordimolina.com/es/el-govern-estudia-privatitzar-a-un-senyor/