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“El compromiso lo tenemos con nuestros electores, no con la dirección del PSOE”

Entrevista a Jaume Collboni (@jaumecollboni), portavoz del PSC y diputado en el Parlament de Catalunya

Fotos: Ana Inés Fernández

 

@molina_jordi / Barcelona. Si el PSC quiere volver a ser el referente de la izquierda en Catalunya necesita impregnar de frescura no solo sus políticas, sino también sus líderes. Uno de sus principales valores es Jaume Collboni (Barcelona, 1969) que concede una entrevista a Nueva Tribuna en la que se muestra autocrítico con el PSC y contundente con algunos de sus referentes estatales del PSOE. Con un discurso ágil y una media sonrisa siempre latente traza las pinceladas que marcaran el nuevo lienzo socialista en Catalunya.
Según las últimas encuestas, el PSC ya no está en caída libre. ¿Se están recuperando?
El PSC ha encontrado un camino, que era lo más importante. Tras perder el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat y el Gobierno, hubo momento de incertidumbre. Ahora tenemos claro el camino que hay que seguir. En cuanto a las encuestas, al menos la del CEO y la que hizo El Periódico, sí que parece que hemos dejado de bajar. Pero una encuesta tiene poco que ver con el comportamiento del voto en un día de elecciones.

Dígame un par de motivos que expliquen el descalabro del PSC en Catalunya.
Primero, la mala gestión de la crisis. En 2010, estalló con toda su crudeza y se hicieron unos recortes –que ahora parecen una broma comparados con los que se han hecho en Catalunya y España— que nos rompió el discurso y el relato. Nos enfrentamos a la crisis con un programa, e incluso con un lenguaje, que no era propio de la socialdemocracia. Todo ello, nos quitó credibilidad y hoy nos resta fuerza para construir una alternativa política y social a la derecha. En segundo lugar, tenemos la cuestión nacional de Catalunya y toda la mala gestión que se hizo del Estatut y la sentencia del TC. Los ejes de la política en Catalunya se han movido muy rápidamente y al PSC le ha costado reencontrarse en este nuevo espacio.

Hace pocos días se firmó el acuerdo de Granada con los socialistas españoles. Tu compañero de filas, Maurici Lucena, lo comparaba con las ventajas que habría en una Catalunya independiente.
El acuerdo de Granada es un buen inicio para empezar a plantear el cambio constitucional. Es decir, se reconoce que hay un problema grave de articulación territorial en España, y muy especialmente en la relación de Catalunya y el resto del estado. Ante esta evidencia, tenemos dos actitudes diferentes focalizadas en los dos grandes partidos españoles. Por un lado está el PP, que niega el problema; y por el otro el PSOE, que lo identifica y que presenta una propuesta. Esto es lo esencial del acuerdo de Granada. Seguramente no todo lo que contempla el documento se podrá llevar a cabo, pero ya hay una propuesta consensuada entre PSC y PSOE para empezar a trazar el camino hacia la reforma constitucional.

Sin embargo, pocos días después se han visto discrepancias. Sobre todo por lo que se refiere a la libertad de voto en el Congreso. ¿Te ha decepcionado escuchar algunos barones socialistas?
La libertad no te la da nadie: se tiene y se ejerce. El compromiso lo tenemos con nuestros electores, no con la dirección del PSOE. Esa libertad es justamente la que permitirá al PSC mantener la coherencia de voto en Barcelona y en Madrid, aunque esto pueda suponer votar puntualmente de forma diferente al PSOE.

Se me hace difícil imaginar una España realmente federal viendo la actitud de según qué miembros del PSOE…

La propuesta de reforma federal ya es una realidad, y la ha hecho posible el conjunto del socialismo español. En 35 años de democracia no se había planteado nunca una reforma a fondo de la Constitución para construir un nuevo pacto que tenga en cuenta las realidades sociales, económicas y políticas. Será un acuerdo que, como todos, necesitará propuestas claras, tiempo y diálogo. Con esta propuesta, exigimos un cambio en profundidad. No decimos ni que vaya a ser fácil, ni que vaya a ser rápido. Pero lo haremos

Otro partido de corte estatal, como IU, sí ha reconocido el ‘derecho a decidir’. ¿Han dado el paso que muchos socialistas catalanes querrían que diera el PSOE?
Es muy importante reconocer el derecho a decidir y es cierto que, en este punto, nosotros tenemos una discrepancia con el PSOE porque ellos, de momento, no lo reconocen. Sin embargo, los partidos deben tener una propuesta más o menos concreta. ERC ha hablado de república catalana, los socialistas proponemos una constitución federal. Pero no sabemos qué propone IU e ICV-EUiA, todavía. Y lo mismo sucede con CiU, que siempre juega con los eufemismos de las estructuras de estado y los caminos a Ítaca. Sabemos que quieren el ‘derecho a decidir’ y está muy bien pero… ¿para decidir qué? Ahora, con el referéndum en el horizonte, es el momento de que los partidos construyan sus propuestas.

¿Cuántas opciones debería tener, entonces, la consulta sobre la independencia de Catalunya?
Para nosotros la óptima sería elegir entre la independencia o un estado federal. Por eso necesitamos un partido socialista a nivel del estado que ofrezca una propuesta nueva y atractiva. Nosotros consideramos que la independencia no es la solución, por lo tanto estamos haciendo un esfuerzo en un tiempo record e histórico para cuando llegue el momento de decidir. Entonces, defenderemos una propuesta que sea posible y que suponga un cambio sustancial en las relaciones territoriales del estado.

Esta propuesta, más allá de barajar cuestiones nacionales, también tendrá que recuperar los valores sociales perdidos en los últimos años. Hoy ningún activista ve el PSC como un referente…
A pesar del estereotipo del socialista que ha estado siempre en las instituciones, la gran mayoría de nosotros procedemos de los movimientos sociales. Es mi caso, por ejemplo, que me he formado políticamente en el movimiento estudiantil y sindical. Para nosotros es una parte natural e incluso de nuestra biografía personal y colectiva. En cualquier caso, creo que los movimientos sociales no se deben reflejar en ningún partido. Deben ver a los partidos, sobre todo a los de la izquierda, como aliados de sus causas. Por ejemplo, esta semana se verá en el Parlament una ley contra la homofobia. El colectivo de LTGB nos confesaba su agradecimiento por el apoyo que les habíamos dado durante la tramitación de la ley y yo les decía que nosotros sólo hemos hecho el último tramo del camino. Creo que ese ha de ser el vínculo entre movimientos y partidos.

A pesar de este esfuerzo, la fuga de votos del PSC a otras opciones de la izquierda ha sido flagrante…
Es evidente que ha habido una fuga de votos y una disminución de la confianza de nuestros electores. Nuestro paso por el Gobierno, en momentos tan complicados, provocó un distanciamiento que debemos contrarrestar con hechos. No soy partidario de hacer muchos discursos y, justamente como procedo de los movimientos sociales, sé que sólo podemos recuperar el liderazgo de la izquierda a partir de experiencias y colaboraciones concretas. Hemos de conseguir que los movimientos sociales, vecinales y todos los colectivos nos vean como un instrumento útil para cambiar políticas.

¿Cómo se te queda el cuerpo cuando iconos del socialismo español, como Elena Salgado o Felipe González, entran en multinacionales como ENDESA o Gas Natural con nóminas estratosféricas?
No lo veo con simpatía. Hay muchísimos socialistas que han dado lo mejor de sí mismos sin recibir nada a cambio, sin tener ni siquiera ningún cargo público, y que han transformado este país en los últimos 30 años. Y es cierto que hay figuras que por desconexión, o por qué acaban perdiendo un poco la perspectiva de las cosas, siguen unas evoluciones que seguramente no hubieran visto con mucha simpatía hace unos años. Esto no quiere decir que uno no pueda tener salidas profesionales tras su paso por la política, faltaría más. Pero es verdad que hay algunas salidas que, a veces, chirrían.

CiU ha pasado de defender el pacto fiscal a pedir la independencia. ¿A qué se debe el cambio de rumbo?
Es una huida hacia delante. El señor Mas ha cometido un error al hacer una lectura demasiado sesgada y algo distorsionada de lo que supuso la manifestación del 11 de septiembre. Es evidente que esa manifestación reivindicaba un estado propio, pero creo que un político de un partido grande debe gobernar en base a lecturas un poco más profundas. El soberanismo ha crecido, evidentemente, y hay más demanda de autogobierno y de más capacidad de financiación. Pero de ahí a pedir la independencia… Se ha saltado muchas casillas de ‘La Oca’.

¿Cómo puede terminar todo este proceso?
Creo que acabará con un acuerdo, veremos de qué características y en qué sentido. Además, Mas ha cometido un segundo error. Ha generado la expectativa de que este problema se puede resolver de forma rápida. Y no es así. Ningún país democrático que haya perseguido la independencia lo ha conseguido en un año, ni en dos. Quebec ha tardado 30 años para celebrar el referéndum. Por lo tanto, no será rápido y correremos el riesgo de tener que gestionar una más que posible frustración.

¿Qué le pareció el concierto ‘Per la Llibertat’ que se celebró en el Camp Nou hace unos días?
Bien, aunque no fui. Es evidente que ese era un concierto independentista y  esa idea no es la que a mí me mueve. No soy anti-independentista, sencillamente creo que no se la solución, pero no tengo nada en contra del independentismo ni los independentistas, en absoluto.

¿Viviría a gusto en una Catalunya independiente?
Depende. No tengo claro cómo sería esa Catalunya. No nos la explican y escucho algunas versiones muy diferentes según quién habla. A veces me cuentan una versión de Catalunya que no me gusta nada.
Pero tampoco nos explican exactamente cómo sería la España federal…
El proyecto federal está mucho más definido. Conocemos elementos como los órganos de participación que habría, los principios de la nueva financiación o el respeto a las identidades nacionales… En cambio, hay aspectos de la oferta independentista muy curiosos. Yo, por ejemplo, pregunto a CiU si son republicanos. Más que nada porque es un factor que podría hacerme simpatizar un poco más con el tema. Pero tampoco me aclaran nada. Nunca me dicen la forma de estado que quieren, no van más allá del eslogan. Es el momento de que los partidos hagan sus propuestas en este sentido.

En cualquier caso, ustedes tienen el mejor activo del republicanismo. El primer secretario del PSC, Pere Navarro, pidió la abdicación del Rey Juan Carlos… ¿Es de su opinión?
sonríe— Yo soy republicano por principios y porque soy demócrata.

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