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“El compromiso lo tenemos con nuestros electores, no con la dirección del PSOE”

07 - 16 - 2013

Entrevista a Jaume Collboni (@jaumecollboni), portavoz del PSC y diputado en el Parlament de Catalunya

Fotos: Ana Inés Fernández

 

@molina_jordi / Barcelona. Si el PSC quiere volver a ser el referente de la izquierda en Catalunya necesita impregnar de frescura no solo sus políticas, sino también sus líderes. Uno de sus principales valores es Jaume Collboni (Barcelona, 1969) que concede una entrevista a Nueva Tribuna en la que se muestra autocrítico con el PSC y contundente con algunos de sus referentes estatales del PSOE. Con un discurso ágil y una media sonrisa siempre latente traza las pinceladas que marcaran el nuevo lienzo socialista en Catalunya.
Según las últimas encuestas, el PSC ya no está en caída libre. ¿Se están recuperando?
El PSC ha encontrado un camino, que era lo más importante. Tras perder el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat y el Gobierno, hubo momento de incertidumbre. Ahora tenemos claro el camino que hay que seguir. En cuanto a las encuestas, al menos la del CEO y la que hizo El Periódico, sí que parece que hemos dejado de bajar. Pero una encuesta tiene poco que ver con el comportamiento del voto en un día de elecciones.

Dígame un par de motivos que expliquen el descalabro del PSC en Catalunya.
Primero, la mala gestión de la crisis. En 2010, estalló con toda su crudeza y se hicieron unos recortes –que ahora parecen una broma comparados con los que se han hecho en Catalunya y España— que nos rompió el discurso y el relato. Nos enfrentamos a la crisis con un programa, e incluso con un lenguaje, que no era propio de la socialdemocracia. Todo ello, nos quitó credibilidad y hoy nos resta fuerza para construir una alternativa política y social a la derecha. En segundo lugar, tenemos la cuestión nacional de Catalunya y toda la mala gestión que se hizo del Estatut y la sentencia del TC. Los ejes de la política en Catalunya se han movido muy rápidamente y al PSC le ha costado reencontrarse en este nuevo espacio.

Hace pocos días se firmó el acuerdo de Granada con los socialistas españoles. Tu compañero de filas, Maurici Lucena, lo comparaba con las ventajas que habría en una Catalunya independiente.
El acuerdo de Granada es un buen inicio para empezar a plantear el cambio constitucional. Es decir, se reconoce que hay un problema grave de articulación territorial en España, y muy especialmente en la relación de Catalunya y el resto del estado. Ante esta evidencia, tenemos dos actitudes diferentes focalizadas en los dos grandes partidos españoles. Por un lado está el PP, que niega el problema; y por el otro el PSOE, que lo identifica y que presenta una propuesta. Esto es lo esencial del acuerdo de Granada. Seguramente no todo lo que contempla el documento se podrá llevar a cabo, pero ya hay una propuesta consensuada entre PSC y PSOE para empezar a trazar el camino hacia la reforma constitucional.

Sin embargo, pocos días después se han visto discrepancias. Sobre todo por lo que se refiere a la libertad de voto en el Congreso. ¿Te ha decepcionado escuchar algunos barones socialistas?
La libertad no te la da nadie: se tiene y se ejerce. El compromiso lo tenemos con nuestros electores, no con la dirección del PSOE. Esa libertad es justamente la que permitirá al PSC mantener la coherencia de voto en Barcelona y en Madrid, aunque esto pueda suponer votar puntualmente de forma diferente al PSOE.

Se me hace difícil imaginar una España realmente federal viendo la actitud de según qué miembros del PSOE…

La propuesta de reforma federal ya es una realidad, y la ha hecho posible el conjunto del socialismo español. En 35 años de democracia no se había planteado nunca una reforma a fondo de la Constitución para construir un nuevo pacto que tenga en cuenta las realidades sociales, económicas y políticas. Será un acuerdo que, como todos, necesitará propuestas claras, tiempo y diálogo. Con esta propuesta, exigimos un cambio en profundidad. No decimos ni que vaya a ser fácil, ni que vaya a ser rápido. Pero lo haremos

Otro partido de corte estatal, como IU, sí ha reconocido el ‘derecho a decidir’. ¿Han dado el paso que muchos socialistas catalanes querrían que diera el PSOE?
Es muy importante reconocer el derecho a decidir y es cierto que, en este punto, nosotros tenemos una discrepancia con el PSOE porque ellos, de momento, no lo reconocen. Sin embargo, los partidos deben tener una propuesta más o menos concreta. ERC ha hablado de república catalana, los socialistas proponemos una constitución federal. Pero no sabemos qué propone IU e ICV-EUiA, todavía. Y lo mismo sucede con CiU, que siempre juega con los eufemismos de las estructuras de estado y los caminos a Ítaca. Sabemos que quieren el ‘derecho a decidir’ y está muy bien pero… ¿para decidir qué? Ahora, con el referéndum en el horizonte, es el momento de que los partidos construyan sus propuestas.

¿Cuántas opciones debería tener, entonces, la consulta sobre la independencia de Catalunya?
Para nosotros la óptima sería elegir entre la independencia o un estado federal. Por eso necesitamos un partido socialista a nivel del estado que ofrezca una propuesta nueva y atractiva. Nosotros consideramos que la independencia no es la solución, por lo tanto estamos haciendo un esfuerzo en un tiempo record e histórico para cuando llegue el momento de decidir. Entonces, defenderemos una propuesta que sea posible y que suponga un cambio sustancial en las relaciones territoriales del estado.

Esta propuesta, más allá de barajar cuestiones nacionales, también tendrá que recuperar los valores sociales perdidos en los últimos años. Hoy ningún activista ve el PSC como un referente…
A pesar del estereotipo del socialista que ha estado siempre en las instituciones, la gran mayoría de nosotros procedemos de los movimientos sociales. Es mi caso, por ejemplo, que me he formado políticamente en el movimiento estudiantil y sindical. Para nosotros es una parte natural e incluso de nuestra biografía personal y colectiva. En cualquier caso, creo que los movimientos sociales no se deben reflejar en ningún partido. Deben ver a los partidos, sobre todo a los de la izquierda, como aliados de sus causas. Por ejemplo, esta semana se verá en el Parlament una ley contra la homofobia. El colectivo de LTGB nos confesaba su agradecimiento por el apoyo que les habíamos dado durante la tramitación de la ley y yo les decía que nosotros sólo hemos hecho el último tramo del camino. Creo que ese ha de ser el vínculo entre movimientos y partidos.

A pesar de este esfuerzo, la fuga de votos del PSC a otras opciones de la izquierda ha sido flagrante…
Es evidente que ha habido una fuga de votos y una disminución de la confianza de nuestros electores. Nuestro paso por el Gobierno, en momentos tan complicados, provocó un distanciamiento que debemos contrarrestar con hechos. No soy partidario de hacer muchos discursos y, justamente como procedo de los movimientos sociales, sé que sólo podemos recuperar el liderazgo de la izquierda a partir de experiencias y colaboraciones concretas. Hemos de conseguir que los movimientos sociales, vecinales y todos los colectivos nos vean como un instrumento útil para cambiar políticas.

¿Cómo se te queda el cuerpo cuando iconos del socialismo español, como Elena Salgado o Felipe González, entran en multinacionales como ENDESA o Gas Natural con nóminas estratosféricas?
No lo veo con simpatía. Hay muchísimos socialistas que han dado lo mejor de sí mismos sin recibir nada a cambio, sin tener ni siquiera ningún cargo público, y que han transformado este país en los últimos 30 años. Y es cierto que hay figuras que por desconexión, o por qué acaban perdiendo un poco la perspectiva de las cosas, siguen unas evoluciones que seguramente no hubieran visto con mucha simpatía hace unos años. Esto no quiere decir que uno no pueda tener salidas profesionales tras su paso por la política, faltaría más. Pero es verdad que hay algunas salidas que, a veces, chirrían.

CiU ha pasado de defender el pacto fiscal a pedir la independencia. ¿A qué se debe el cambio de rumbo?
Es una huida hacia delante. El señor Mas ha cometido un error al hacer una lectura demasiado sesgada y algo distorsionada de lo que supuso la manifestación del 11 de septiembre. Es evidente que esa manifestación reivindicaba un estado propio, pero creo que un político de un partido grande debe gobernar en base a lecturas un poco más profundas. El soberanismo ha crecido, evidentemente, y hay más demanda de autogobierno y de más capacidad de financiación. Pero de ahí a pedir la independencia… Se ha saltado muchas casillas de ‘La Oca’.

¿Cómo puede terminar todo este proceso?
Creo que acabará con un acuerdo, veremos de qué características y en qué sentido. Además, Mas ha cometido un segundo error. Ha generado la expectativa de que este problema se puede resolver de forma rápida. Y no es así. Ningún país democrático que haya perseguido la independencia lo ha conseguido en un año, ni en dos. Quebec ha tardado 30 años para celebrar el referéndum. Por lo tanto, no será rápido y correremos el riesgo de tener que gestionar una más que posible frustración.

¿Qué le pareció el concierto ‘Per la Llibertat’ que se celebró en el Camp Nou hace unos días?
Bien, aunque no fui. Es evidente que ese era un concierto independentista y  esa idea no es la que a mí me mueve. No soy anti-independentista, sencillamente creo que no se la solución, pero no tengo nada en contra del independentismo ni los independentistas, en absoluto.

¿Viviría a gusto en una Catalunya independiente?
Depende. No tengo claro cómo sería esa Catalunya. No nos la explican y escucho algunas versiones muy diferentes según quién habla. A veces me cuentan una versión de Catalunya que no me gusta nada.
Pero tampoco nos explican exactamente cómo sería la España federal…
El proyecto federal está mucho más definido. Conocemos elementos como los órganos de participación que habría, los principios de la nueva financiación o el respeto a las identidades nacionales… En cambio, hay aspectos de la oferta independentista muy curiosos. Yo, por ejemplo, pregunto a CiU si son republicanos. Más que nada porque es un factor que podría hacerme simpatizar un poco más con el tema. Pero tampoco me aclaran nada. Nunca me dicen la forma de estado que quieren, no van más allá del eslogan. Es el momento de que los partidos hagan sus propuestas en este sentido.

En cualquier caso, ustedes tienen el mejor activo del republicanismo. El primer secretario del PSC, Pere Navarro, pidió la abdicación del Rey Juan Carlos… ¿Es de su opinión?
sonríe— Yo soy republicano por principios y porque soy demócrata.

“Difícilmente se pueden hacer cosas en el Congreso si la sociedad no hierve”

05 - 28 - 2013

Entrevista a Joan Coscubiela (@jcoscu), diputado por ICV-EUiA en el Congreso de los Diputados

molina_jordi / Madrid. Hace un año y medio que una voz acostumbrada a los mítines sindicales resuena con fuerza entre las paredes del Congreso de los Diputados. Es la del representante de ICV-EUiA, Joan Coscubiela (Barcelona, 1954), uno de los puntales del grupo Izquierda Plural. El ex secretario de CCOO carga contra la “arrogancia” que práctica el Partido Popular hacia el resto de formaciones y lamenta el “anquilosamiento” de las dinámicas congresuales. Para romper la liturgia del bipartidismo, llama a los movimientos sociales a combinar su acción en la calle con la presencia en las instituciones, “como manda la herencia del PSUC”.

¿Las dinámicas de trabajo del Congreso son tan pesadas como parecen?
Pasamos muchas horas discutiendo, pero los debates importantes pasan rápido y prácticamente sin poder profundizar. Sinceramente, no esperaba este grado tan elevado de liturgia y anquilosamiento de unos procesos de debate basados en la rutina. Y la rutina lo mata todo, incluso las mejores intenciones. Ahora bien, lo que ha sobrepasado todas mis previsiones es la falta de respeto con la que se comporta el PP hacia el resto de partidos. Confunden la mayoría absoluta con el absolutismo.

Después de un año y medio como político, ¿qué crees que se puede hacer desde dentro?
Desde que estoy en el Congreso, las expresiones que más he oído son del estilo: “así se hacen las cosas”, “este es el precedente”, o bien “¿qué se ha creído el nuevo?”. Todo ello refleja la profundidad de esta rigidez. Nuestro grupo ha propuesto un cambio en el reglamento, pero no hay voluntad política para llevarlo a cabo.

Mientras tanto, la desafección crece.
Sí, pero los motivos de la desafección tienen una naturaleza muy compleja. Incluso en una época de gran deslegitimación de la política –seguramente la más importante desde la transición—es el momento en el que más colectivos han decidido complementar su lucha en la calle con una presencia en las instituciones. En España, en Catalunya y también en Italia. Beppe Grillo, del Movimiento 5 Estrellas, ha hecho una recomendación a los movimientos sociales españoles diciéndoles que la lucha está muy bien, pero que hay que irrumpir en las instituciones.

También es el caso de la CUP. ¿Cómo os afecta políticamente su salto al Parlamento?
Es una buena noticia. Durante mucho tiempo habían defendido que la lucha en la calle era incompatible con estar en las instituciones. El paso que han dado es un elemento de normalización. Podríamos decir que ahora nos diferenciamos menos. Hasta ahora, se consideraba que los que estábamos en las instituciones no defendíamos bien los intereses de la gente. Pienso, sinceramente, que ICV siempre ha estado en los dos sitios. Esta es una de las grandes herencias del PSUC.

La crisis también ha activado la resistencia organizada en la calle. ¿Cómo vive este proceso tu grupo?
Una de las pocas cosas más positivas de este periodo de crisis tan bestia es que la ciudadanía y las organizaciones sociales han conseguido aguantar niveles importantes de movilización. Se han realizado tres huelgas generales convocadas por los sindicatos en momentos muy difíciles. Y, aparte, se han producido fenómenos como el 15M y el activismo de la PAH. Este último, desde mi punto de vista, es un espacio imprescindible que combina la lucha y el acompañamiento, con el planteamiento de alternativas. Difícilmente se pueden hacer cosas en el Congreso si la sociedad no hierve. Ahora bien, los movimientos sociales también tienen sus límites. Por eso es muy importante tener en las instituciones gente que alce la voz en nombre de sus reivindicaciones.

¿Cómo hacerlo sin que algunos sectores os acusen de sacar provecho electoralista?
Desde la autonomía y el respeto de todos. Una de las cosas de las que me siento más orgulloso es mi contribución en que el debate sobre los desahucios haya estado presente durante toda la legislatura, y que nadie me haya podido decir que he instrumentalizado o manipulado este movimiento.

El activismo social se ha fortalecido, pero la desafección también afecta a organizaciones como CCOO y UGT…
Evidentemente, no hay ninguna organización social y política que no sufra la impotencia ante la dictadura de los mercados. Cuando hay un contexto de paro de esta naturaleza, organizar y representar a los que están excluidos de la relación laboral es muy difícil. Esto está pasando en el conjunto del estado, en Catalunya y en todo el mundo. Y no sólo en CCOO o UGT. El sindicalismo es un espacio de organización de la gente en los centros de trabajo. Cuando la gente no pasa por los centros de trabajo porque no la contratan, o pasa una, dos o tres semanas, la organización se complica. Hay dificultades objetivas, pero en ningún caso voluntad de no representar los colectivos más excluidos. De hecho, en algunas ocasiones, los sindicatos que aparecen como más radicales en la práctica son mucho más corporativos.

Hace unos años, decías en una entrevista que la historia reconocería a CCOO su labor de cohesión social en Catalunya. ¿Se le ha reconocido?
Como me referí a la historia, supongo que todavía hay que esperar. Existen reconocimientos implícitos, pero no suficientemente explícitos. Estos días, por ejemplo, hemos visto un reportaje en TV3 sobre el encarcelamiento de Pujol. A mí no me parece mal que se haga un trabajo de este tipo, pero estaría bien que algún día se reconocieran dos grandes aportaciones del movimiento obrero y, concretamente, de CCOO. La primera, sin su lucha no hubiera sido posible vencer las resistencias continuistas de la dictadura. Y la segunda, es preciso que se ponga en valor el trabajo que hicieron muchos dirigentes de CCOO para evitar una fractura en la sociedad catalana en función del lugar de origen de la lengua.

¿Qué te pareció el documental?
Todavía no lo he visto y, por tanto, debo ser prudente. Pero es evidente que en Catalunya hay sectores que están haciendo una relectura de nuestra historia. Es frecuente encontrarte adolescentes y jóvenes que están convencidos de que la Guerra Civil fue una guerra entre catalanes y españoles, en lugar de republicanos y fascistas. No podemos olvidar que el bando fascista era muy importante en Catalunya y que hubo muchos catalanes en la División Azul. El nacionalismo conservador catalán niega el conflicto social para hacernos creer que el único conflicto que hay en la sociedad es un conflicto entre Catalunya y España. Lo cual es una barbaridad desde un punto de vista histórico.

El grupo de Izquierda Plural propone el 18 de julio como un día de homenaje a las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura. En este punto os habéis encontrado con la mayoría de los partidos, también con CiU.
Hay una línea divisoria entre el PP y el resto de grupos en esta cuestión. El PP se opone frontalmente, y UPyD se abstiene. Esto no excluye que en muchas ocasiones la derecha española y catalana vayan de la mano. No debemos olvidar que CiU votó en favor de la reforma laboral e incluso todavía hoy la reivindica. Las políticas fiscales del PP siempre han tenido el voto favorable, o incluso el impulso, de CiU.

En el proceso de debate sobre la LOMCE, insinúas que PP y CiU (ver video) no están, en realidad, tan lejos.
El Presidente Mas y CiU tienen razón cuando alertan de que los intentos de fracturar el modelo de escuela catalana son ciertos. Y, en este sentido, debe haber la máxima cohesión posible entre las formaciones catalanas. Ahora bien, hay prácticas de la política educativa de CiU que se parecen bastante a las del PP. Por ejemplo, las que tienen que ver con los conciertos de las escuelas de élite. En uno y otro lado existe el mismo punto de vista sobre el concepto de la excelencia, que desprecia las diferencias sociales, personales y familiares de los alumnos. CiU y PP plantean que la oferta educativa de la concertada y la pública deben jugar en las mismas condiciones y no que una deba ser complementaria de la otra.

¿Se está entendiendo desde Madrid el proceso del derecho a decidir que está haciendo el Parlament de Catalunya?
Madrid, como España y Catalunya, son realidades muy plurales. En general, los sectores democráticos cercanos a la izquierda tienen asumido el derecho a decidir, otra cosa es que sea más o menos difícil articularlo políticamente. Nuestro grupo, en los próximos días, presentará una propuesta conjunta sobre este tema que cohesionará nuestro papel en este debate.

¿Como lo estás viviendo personalmente?
Hay varios sectores en España, pero también en Catalunya, a los que interesa una identificación del derecho a decidir con la independencia. Y no estamos trabajando para la independencia, sino por un derecho de radicalidad democrática como lo es el hecho de que los catalanes podamos decidir qué relación queremos con los ciudadanos de España. A mucha gente le va bien que sea un debate irracional, basado en el hígado y el corazón. El eje nacional es importante, pero no es el único. ERC también está colaborando en que poco a poco las problemáticas sociales, de clase, desaparezcan como categoría política. Pienso que situar el debate en un único sentido nos quita fuerza. En Catalunya sólo hemos avanzado cuando ha habido consensos amplios.

En términos de comunicación verbal y no verbal, no debería ser lo mismo una intervención en el Congreso que un mitin sindical. Tú te expresas igual ahora en la tribuna de oradores, que hace unos años en la plaza Sant Jaume en el 1 de mayo.
En el Congreso me comunico de la misma manera que lo hago en el resto de espacios de mi vida: con naturalidad. No sabría hacerlo de ninguna otra forma. La contundencia está presente, pero trato de que vaya acompañada de rigor. Esto me ha traído alguna dificultad en el Congreso, un lugar en el que existe un tipo de metalenguaje parlamentario que yo desconocía. A algunos diputados les sorprende que llame mentira a la mentira o expolio al expolio.

Eres el diputado más activo en la red social Twitter. ¿Es tu válvula de escape?
No, mi válvula de escape es correr. Hago ejercicio todas las mañanas y con ello expulso la mala leche. El Twitter me sirve para vencer los obstáculos que tenemos las fuerzas pequeñas. No podemos marcar una agenda que siempre nos viene marcada y, hagamos lo que hagamos, nunca somos titular de primera página de algunos periódicos. Además, lo uso para saber qué está pasando, me llega documentación que me ayuda a trabajar y tengo la última hora de todas las acciones ciudadanas, por ejemplo. Pero siempre hay que relativizar todo. Si te lo crees demasiado, puedes autoengañarte.

“He de dar más explicaciones que cualquier otra persona”

04 - 22 - 2013

Entrevista a Ammad Hussain, catalán de origen paquistan

molina_jordi / Barcelona. El día en el que los medios lo llamen para hablar de cualquier tema que no tenga nada que ver con el hecho migratorio, la Ammad Hussain (Rawalpindi, 1985) habrá conseguido su objetivo: normalizar su catalanidad. Sin quererlo, se ha convertido en un experto sobre el tratamiento informativo de la diversidad cultural en los medios de comunicación. Hablamos con él en la calle Blai, tras compartir una tarde en el Seminario ‘Qué hacemos por la diversidad en los medios?’, organizado por la Mesa Intercultural del Secretariado de Sants, Hostafrancs y la Bordeta.

Una de las conclusiones del Seminario es la creación de estereotipos y creencias negativas de los medios sobre la diversidad cultural…
A menudo escuchamos informaciones negativas o malintencionadas del hecho migratorio. Se relaciona constantemente inmigración con delincuencia. La vinculación de nuestra realidad con el conflicto genera y legitima discursos discriminadores y polarizadores. Una noticia que relaciona un aspecto causal con el origen de una comunidad está contribuyendo a estigmatizarla. Los medios están sembrando semillas que, con el tiempo, pueden generar conflictos.

¿El estereotipo es, en el fondo, una fórmula de control?
Los medios generan discursos que simplifican algunas informaciones sobre realidades complejas. Para simplificarlas, se crean estereotipos. Por ejemplo, reducir el islam a una religión fanática me ha llevado en muchos casos a que se me cuelgue la etiqueta de opresor de mujeres. Incluso he tenido que dar explicaciones en contra de la explotación infantil. La imagen que los medios perpetúan sobre el Islam es la de un colectivo resistente al cambio y ciertamente peligroso.

Y no es así…
No. La equiparación del Islam con una religión radical sirve para reforzar dicotomías como “ellos y nosotros” o “civilizados y bárbaros”. Sinceramente, yo he conocido el velo como símbolo del Islam porque aquí me lo han explicado. De pequeño, antes de venir a Catalunya, prácticamente no los había visto en mi país. ¡Y estuve allí ocho años! Y sí, es cierto que he aprendido cosas de mi país que ignoraba, pero a menudo son excepciones que se toman como verdades absolutas. Lo que pasa es que tenemos formas de vida muy diferentes. Nosotros hacemos mucha vida en el interior del hogar, pero es un hecho cultural, igual hay otras culturas que tienen la costumbre de hacer más vida en la calle. Recuerdo mi infancia en Pakistán rodeado con mujeres cultas e inquietas, con la única diferencia que allí se reúnan en casa para hacer charlas.

¿Qué tenemos en común paquistaníes y catalanes?
Compartimos muchas similitudes. Los pakistaníes, como los catalanes, somos una sociedad muy trabajadora y comprometida con el trabajo. Y tenemos un concepto similar sobre la importancia de la familia y, paradójicamente a la imagen que predomina sobre nosotros, las mujeres son muy respetadas.

¿Tienes la sensación de que los medios hablamos mucho de vosotros, pero sin vosotros?
Estamos poco representados en los medios. Sobre todo teniendo en cuenta el elevado porcentaje de población extranjera que hay en Catalunya y en el resto del estado. Es importante que los informadores incorporen como fuentes de información válidas los colectivos de minorías culturales. Que se acerquen a las asociaciones pero que, en cuestiones que marquen la agenda, hoy en día desahucios o independencia, se les pregunte a ciudadanos extranjeros. En caso contrario, estaremos fomentado la percepción de que las personas inmigradas tenemos pocas cosas que decir y que nuestra aportación es prescindible. Ninguna cultura va en contra de ninguna otra, todas se enriquecen.

¿Te has sentido alguna vez utilizado por medios de aquí?
En una ocasión TV3 me invitó al programa Els Matins para hablar sobre el Islam. No soy, en ningún caso, un especialista del tema, pero sí quería suavizar la imagen que predomina y explicar experiencias propias de cuando vivía en Pakistán. Una vez en el plató, me presentaron como un invitado que quería rebatir la tertuliana Pilar Rahola, a raíz de un artículo publicado por ella diario Avui que yo no compartía. Me utilizaron para que ella pudiera expresar sus ideas sobre Palestina. Yo no tenía nada que ver con los palestinos ni los israelíes, ni esperaba que el debate terminara teniendo un formato de ‘cara a cara’ que poco tenía que ver con el motivo por el que había acudido al programa.

¿Y en política? En época de elecciones algunos partidos buscan perfiles como el tuyo para presumir de sensibilidad social.
He tratado de no caer en esta trampa. No hay ningún partido que represente al cien por cien mi sensibilidad. Con el tiempo y como consecuencia de actuaciones que no me han gustado he ido perdiendo la confianza en algunas formaciones. Las personas de origen extranjero no siempre simpatizamos con los partidos que promocionen programas supuestamente ventajosos para nosotros. Lo que queremos es que se haga trabajo a pie de calle. Que se intervenga decididamente y en la calle para hacer una sociedad más justa.

¿Después de 20 años, crees que Catalunya se merece el apelativo de ‘tierra de acogida’?
No se puede negar que en Catalunya hay una voluntad de dar facilidades en beneficio de una buena convivencia. Hay iniciativas para la interculturalidad, mesas de debate, propuestas… El modelo catalán tiene una personalidad propia, pero en las localidades donde hay elevados índices de inmigración las reacciones hacia este fenómeno son más visibles. Los catalanes somos humanos y hay reacciones xenófobas como en todas partes. En el año 1993, era uno de los pocos niños inmigrantes de la escuela. Entonces, era más fácil ser uno más del grupo. Ahora esto es más difícil.

¿Por qué?
He de dar más explicaciones que cualquier otra persona. Me he escolarizado aquí, hablo el catalán casi mejor que mi propia lengua, pero todavía hay quién se esconde la cartera cuando me ve en el metro. Pero si critico los medios que caen en generalizaciones, yo no puedo hacer lo mismo. Estoy contento de haber aterrizado en Barcelona. Y cuando me relaciono, consigo derribar la primera percepción que tienen de mí. Me gusta la ciudad, su geografía y su diversidad. Modelos de inclusión social como el francés o el británico tienen mucho que aprender del nuestro. Pero aún tenemos un largo camino por recorrer. Se trata de que lo hagamos juntos.

“No creo en los maximalismos que llevan a la inacción absoluta”

03 - 20 - 2013

Entrevista a Ada Colau (@AdaColau), portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)

Ada Colau, davant la seu de la PAH de Barcelona / Ana Inés Fernández

Ada Colau, delante la sede de la PAH de Barcelona / Ana Inés Fernández

molina_jordi / Barcelona. Es partidaria de la acción cotidiana y rehúye los discursos de crítica capitalista de gran complejidad. Desde que llamó “criminal” a un representante de la Banca, se ha convertido en la cara más visible de los movimientos sociales en los grandes medios. Sin embargo, su lucha en favor del derecho a una vivienda digna se remonta al año 2004. Entonces, en el marco de las protestas antiglobalización y en contra de la Guerra de Irak, unos cuantos activistas se especializaron en temas de vivienda. Entre ellos, Ada Colau (Barcelona, 1974) la líder antideshaucios que no quería serlo.

El Tribunal de Justicia de la UE os ha dado la razón.

Habíamos insistido mucho en que la normativa española sobre los desahucios era ilegal. Ha tenido que ser la Unión Europea la que, finalmente, ha penalizado las prácticas del Gobierno español.

¿Qué supone esta sentencia para la PAH?

Con la sentencia europea se deberían poder parar cerca de 200.000 procesos de ejecuciones hipotecarias. La resolución dice lo mismo que denuncia la Plataforma desde hace años. Exigimos que se asuman responsabilidades políticas.

Y las estáis exigiendo ‘cara a cara’ con los diputados. ¿Cómo va la presión social del escrache?

Estamos en una fase inicial y justo ahora empieza la segunda. En un primer momento, hemos invitado a los diputados a venir a nuestras reuniones y muy pocos han respondido. Como no han venido a conocer la realidad social, la realidad social ha ido a buscarlos. Ahora hemos pasado a interpelarles personalmente en la calle. Estamos convencidos de que, si conocen la gravedad de la situación, votarán en favor de nuestras propuestas. La ciudadanía se organiza colectivamente y señala los representantes públicos. Creemos que en el Congreso se diluye la responsabilidad individual de los representantes en las votaciones.

Una estrategia de presión popular que se hacía en Argentina para señalar a los responsables de la dictadura militar.

En cierto modo sufrimos una dictadura financiera. Nuestras políticas sociales y nuestros derechos fundamentales están a merced de la clase financiera. Son contextos diferentes y hay que salvar distancias, pero son similares. Eso sí, aquí los responsables no deben responder por sus crímenes, sino que además son premiados por la gestión pública.

Señalar los diputados responsables. ¿No sería justo también hacer una discriminación positiva?

Lo hemos hecho, pero nos lo han reflejado poco. Los primeros en responder fueron ICV y ERC, que trasladaron al Congreso nuestras demandas cuando los desahucios aún no eran noticia. Han llevado nuestras propuestas al Congreso hasta en cuatro o cinco ocasiones. Por el contrario, y hasta hace cuatro días, el PP y PSOE, siempre habían votado en contra. CiU y PNV han sido más ambiguos y han votado según soplaba el viento.

¿Te ves dentro de unos años formando parte de alguna lista electoral?

Lo he pensado porque mucha gente me lo ha dicho. Y de sectores muy diferentes. De hecho, dos fuerzas me llamaron para las elecciones catalanas. Rechacé ir en las listas de ICV-EUiA y la CUP, a pesar de compartir buena parte del programa. Sinceramente, no creo que un fichaje individual cambie nada. Creo que ahora mismo se hace más desde fuera del Parlament que desde dentro. Es necesaria una refundación de la democracia en la que el conjunto de la ciudadanía se implique. La PAH, una organización sin casi recursos, ha tenido mucha más incidencia que ningún partido… En el futuro, si abordamos un proceso amplio de revisión de maneras de hacer, puedo plantearme participar en la política, pero en ningún caso con el sistema de partidos actual.

 Rechacé ir en las listas de ICV-EUiA y la CUP, a pesar de compartir buena parte del programa. No creo que un fichaje individual cambie nada”

 La Plataforma hace una crítica sistémica, como la hizo el movimiento del 15-M. ¿Comparte la misma esencia?

Tenemos puntos en común, pero no somos iguales. De hecho, la Plataforma nace dos años antes del estallido de indignación del 15-M. En ese momento, se produjo un encuentro perfecto entre una cosa y la otra. Por un lado, el 15-M vio en la labor de la Plataforma un trabajo previo que había que integrar. Y, por otro, nosotros, que hasta entonces sólo estábamos consolidados en Catalunya, nos extendimos por el territorio español.

El 15-M rehuyó de liderazgos y exigía una “democracia real”. La PAH ha encontrado en ti una única portavoz y ha sabido concretar en las demandas. ¿Se ha tratado de no caer en los mismos errores?

Nosotros lo hemos tenido más fácil porque somos una plataforma sectorial. Pero sí es cierto que, más allá de la expresión inicial de malestar y de indignación, había un segundo proceso de concreción. Y nosotros, con el tema de la vivienda, ya teníamos un trabajo hecho de denuncia y de indentificación de responsables. Por otra parte, no soy la única portavoz. Simplemente he estado en la Plataforma desde el principio, he tenido incidencia en la generación del discurso y es razonable que sea una de las caras más visibles. En la Plataforma hay gente muy válida en diferentes sectores y tratamos de poner al servicio del movimiento las habilidades de cada uno.

¿Temes convertirte en una víctima mediática? Te hemos visto en platós donde sólo se escucha a quien más grita…

Sabemos lo que hacemos. Ir a según qué programas de televisión no quiere decir que todo nos parezca bien. Pero hoy en día, es un hecho que vivimos en una sociedad mediática y para llegar a la mayor parte de la población, que siempre ha sido nuestra vocación, hay que pasar por los grandes medios. Debemos hacerlo con cuidado, dosificando nuestras apariciones y con espíritu crítico. Quizás con una o dos veces que vayamos a ‘El Gran Debate’ de Tele5 es suficiente. Y tratamos de pactar entrevistas, no aparecer únicamente en el intercanvio de gritos.

¿Ha habido voces discordantes dentro de la Plataforma sobre la participación en este tipo de programas?

Sí, no todo el mundo lo ha visto de la misma manera. Hay gente que es más crítica… Ahora los que insisten en que los visite son los del ‘Gato al Agua’, de Intereconomía.

¡Qué miedo!

Estamos debatiendo qué hacer…

Foto: Ana Inés Fernández

Los grandes medios silenciaban la problemática o la abordaban desde el sensacionalismo. Ahora parece que se empieza a hablar más de la organización de la PAH.

Tenemos claro que el gran medio de masas es una empresa que funciona con criterios de rentabilidad. Cuando éramos totalmente desconocidos sufrimos casos de pequeña censura. Convocábamos los medios para que captaran acciones que hacíamos frente a algunos bancos y las televisiones, por ejemplo, tenían prohibido enseñar los logos de las entidades financieras, que son las grandes proveedoras de publicidad. Cuando no se ha podido silenciar el fenómeno hemos visto cómo nos llamaban para enterarse de los desahucios más traumáticos, buscando la parte morbosa del drama. Desde la famosa comparecencia del Congreso se ha hecho más visible la parte de la movilización social y se ha mostrado el proceso de empoderamiento de la gente.

La comparecencia en la que tildas de “criminal” a un representante de la Banca… La red hirvió. ¿Qué papel han jugado las redes sociales?

Las palabras de criminal se han magnificado mucho desde los medios, pero en las redes miles de personas habían visto la comparecencia entera. Es un medio de comunicación emergente que, de momento, no está controlado por las grandes empresas. Se ve, cada vez más, cómo lo que las redes recogen acaba determinando el contenido de los programas.

La PAH combate las injusticias del día a día. ¿No crees que es necesaria una crítica más global?

No creo en los maximalismos que llevan a la inacción absoluta. Llevo varios años de activismo y he comprobado su ineficacia total. Creo en “hacer a medida que haces”. Los pequeños gestos desencadenan las grandes transformaciones. Si vamos con un discurso maximalista de crítica capitalista, de cero colaboración con nadie que pueda estar manchado, llegaremos a poquísima gente. Hoy necesitamos mecanismos concretos que permitan a los afectados sobrevivir y no quedarse en la calle. Y, en este proceso, se desencadenan procesos colectivos de transformación que generan un efecto de bola de nieve.

Las políticas públicas de vivienda han sido las grandes olvidadas. ¿Por qué?

La cuestión de la vivienda ha sido un auténtico desastre. A finales del franquismo comienza un modelo de cambio en términos sociales y culturales. José Luis Arrese, ministro de Franco, lo plasma en la frase: “queremos un país de propietarios, no de proletarios”. Poco a poco, se avanza hacia una sociedad individualista y conservadora que no sólo se perpetúa en democracia, sino que se radicaliza. En 1998, el PP le da un empujón definitivo a la burbuja inmobiliaria con el “todo urbanizable” de Francisco Álvarez Cascos. Pero es que el PSOE fue el que liberalizó el alquiler, con el ‘decretazo’ de Miguel Boyer. Los dos grandes partidos han hecho que el alquiler no sea una alternativa y nos han llevado a todos al sobreendeudamiento.

Zapatero decía que la economía española estaba en la Champions League …

Exportaciones, milagro español … Era una estafa. En ese momento la burbuja permitía el modelo de ‘todos estamos ganando’. Los que han gobernado no se han atrevido a detener ese aparente modelo de crecimiento de la burbuja inmobiliaria porque temían que la oposición y la ciudadanía se les echara encima. Vivimos en una democracia descafeinada en la que sólo importa ganar las elecciones. La política miope, más pendiente de los réditos electorales que de hacer una sociedad más justa, nos ha llevado directamente al abismo.

Entrevista publicada en el IntocableDigital, leer aquí

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Lo mejor está por llegar

02 - 27 - 2013

La noche del siete de enero de 1995 miré a mis padres con incredulidad. Tenía un nudo en la garganta, dolor de barriga y frio en las manos. Nueve años es una edad demasiado tierna para ver el Madrid de Valdano, Zamorano y compañía pisar con crudeza un Dream Team en plena decadencia. El resultado, 5-0, replicaba con efecto boomerang la manita que, un año antes, había endosado a los blancos el Barça de Cruyff en el Camp Nou.

Aquella sensación amarga me sacudió de nuevo anoche, al chocar con los ojos de los niños que me rodeaban en el bar de cabecera donde, últimamente, veo los partidos del Barça. Evocaban una especie de tristeza que, por un momento, te hace perder el mundo de vista y te permite que la locura del fútbol ocupe durante unos instantes un lugar preferente en la vida.

Iván Zamorano, verdugo del Barça en la goleada del 95. A su derecha CR7, ayer.

El Madrid supo imponer el mejor escenario para lucir sus armas, ayer letales. El arbitraje no fue determinante. Ni tampoco el juego del rival fue excesivamente sucio, como en otras ocasiones. Ni siquiera la bengala vergonzante que ardía en la grada provenía de la afición merengue, como se precipitó en pronosticar TV3. No hay excusas. El KO de la Copa es doloroso porque, por primera vez en los últimos años, el Madrid superó al Barça con un resultado amplio. Sin excesivas dificultades.

Hay que salvar distancias y, en ningún caso, comparar el triste declive de aquel mítico equipo con la actual situación privilegiada que vive el club. La maquinaria blanca, institucional y mediática, tiene prisa para hacer realidad el sueño del fin de ciclo azulgrana. Y es precisamente esta precipitación la confirmación más clara de la hegemonía del Barça, sobre todo en cuanto al modelo de club que defiende. Además, la Copa no salva la temporada del Madrid, empeñado en la Décima.

Todo lo que se gane este año tendrá un valor añadido inmenso teniendo en cuenta que la enfermedad de Tito Vilanova ha condicionado el trabajo y el ánimo del equipo. Posiblemente el reto de esta temporada radique en convertir esta circunstancia atípica en el principal argumento de nuestra motivación. Debemos reencontrarnos con nosotros mismos y debemos hacerlo sin la figura del entrenador.

Ayer también jugaban nueve de la casa en el once inicial. El sábado competiremos de nuevo contra el Madrid y, la próxima semana, contra el Milán. Dos equipos de un potencial monstruoso. Y lo haremos, como mínimo, con nueve jugadores de la Masia sobre el terreno de juego. Sin especulaciones, con humildad. Recordando que no hemos seducido el mundo sólo por todos los títulos que hemos ganado, sino por cómo lo hemos hecho. No perdamos la memoria tan rápido y no retiremos nunca la confianza al mejor Barça de todos los tiempos. Lo mejor está por llegar.

Montserrat Carulla, la abuela de Catalunya

02 - 4 - 2013

“Mi independentismo no va en contra de nadie. Admiro la lengua y la cultura del pueblo español. La quiero a mi lado, como amiga, en libertad”. Así de sincera se mostraba ayer la abuela más querida de Catalunya. “Soy Montserrat Carulla, actriz, catalana e independentista”. Desde una aparente fragilidad, la artista llenaba el Barcelona Teatre Musical con el timbre dulce de una voz llena de rotundidad y contundencia. La platea, en pie, la aplaudió en reconocimiento a una trayectoria escenográfica vertiginosa, pero también por la elegancia de una vida coherente, comprometida y luchadora.

Hace unos años me recibió en su casa con motivo de una entrevista para la revista Canvi Setze. Era la primera ‘gran’ entrevista que hacía para aquella publicación: cuatro páginas y mención en la portada. El nerviosismo estaba servido. Ella, antes de entrar en materia, me hizo una visita guiada por su casa. La recuerdo elegante, clásica, con una brizna de luz que entraba desde el patio e iluminaba la sala. Me preparó un café mientras se preocupaba por mi puesto de trabajo y me trató con ternura. Los nervios desaparecieron. Quizás es por eso —y por su entrañable papel en el Cor de la Ciutat como ‘la Teresa’, la abuela de Narcís— que siempre la he creído merecedora de la apelación de “abuela de Catalunya”.

Un instant previ a l'entrevista a la llar de 'La Carulla'

Un instante previo a la entrevista en la casa de ‘La Carulla’. Firma: Joan Herrera

Recuerdo que en aquella conversación me confesó que le habían llamado de la NBC Universal para ofrecerle un papel con Anthony Hopkin’s y Benicio del Toro, justo después de su aparición en El Orfanato, de Bayona. Al final, los rechazó por falta de tiempo. Una vez publicada la entrevista me llamó para decirme lo mucho que le había gustado. Había comprado un montón de ejemplares de la revista. Pero tenía una inquietud: creía que, quizá, había quedado “presumida” por hablar de unos papeles tan internacionales que, finalmente, nunca había hecho. Un ejemplo de modestia de una mujer que detesta la “falsa modestia”, como dejó claro ayer en referencia a su trayectoria: “No tengo ningún pudor en decirme: muy bien, Carulla. Lo volverías a repetir”. Sus papeles en Romeo y Julieta; en la versión de Pigmalión de Joan Oliver, de Bernard Shaw; y la Filla del Mar de Àngel Guimerà, le dan la razón.

Bajando el telón de su vida artística, ayer, ante sus compañeros, la Carulla recuperó algunos conceptos que me parecen vitales en el momento político y social que vive el país. Por un lado habló de justicia social. Es indispensable que cualquier proceso nacional nazca desde la voluntad de construir un país más justo, más transparente, más democrático y menos corrupto. Y, por el otro, habló de independentismo huyendo de las confrontaciones con el estado español. Carulla, como muchos catalanes, “admira” la cultura del pueblo español, la de poetas como Machado o García Lorca. Pero esta estima va en paralelo a los legítimos anhelos de libertad de Catalunya. Será indispensable que la cultura juegue un papel clave en la transformación social y nacional que necesita el país.

Todavía hay muchas abuelas como la Carulla en Catalunya. Desgraciadamente, como suele decir Andreu Buenafuente, presentador ayer de los Gaudí: “la vida es un mal guión donde, al final, te mueres”. Y sí… Es ley de vida. Cada vez habrá menos testigos directos de la crudeza de los años oscuros de la Guerra Civil y la dictadura. El record és un pont al passat (Ara Llibres), como explica el título de su libro de memorias. Hay que combatir el olvido. Hay que tener presentes a todas estas abuelas, incansables trabajadoras, que ayer, de alguna manera, subían al escenario con Montserrat Carulla a recoger la estima del público. A todas ellas, gracias por enseñarnos a amar con tanta generosidad.

“La derecha española y la derecha catalana tapan la crisis con la independencia”

01 - 22 - 2013

Conversación con David Fernández (@HiginiaRoig), diputado al Parlament de Catalunya por la CUP-AE

Foto: Ana Inés Fernández

Foto: Ana Inés Fernández

@molina_jordi / Barcelona. Resulta complicado plasmar en una entrevista escrita la naturalidad de David Fernández, “el líder que no quería serlo”, tal y como lo describe el periodista Xavier Bosch. Me cuenta que el proyecto de la CUP no tiene prisa – “vamos lentos porque vamos lejos” – y todo su discurso se estructura en base a una premisa: “la esperanza está en la calle, no en el Parlament”. Crítico a partes iguales entre la derecha catalana y española y las izquierdas “que han gobernado como las derechas”, defiende la liberación de los Països Catalans y el derribo de la “dictadura financiera”. “El cambio empieza por nosotros mismos”, reflexiona con la serenidad de los sabios.

No todas las bases de la CUP tenían claro el salto al Parlament…

Y está muy bien. Celebro que haya debates, lo que me preocuparía sería que no los hubiera. En marzo de 2012, la asamblea de Reus reflejaba un empate técnico. La mitad de los militantes tenían claro presentarse a las elecciones y, la otra mitad, no. En cambio, el 13 de octubre, en Molins, el 80% estuvo a favor. La exclusividad del momento político, social y económico explica este cambio sustancial de la CUP. Además, personas externas al proyecto nos decían que, esta vez sí, debíamos estar ahí.

¿A quién representáis?

Nosotros no representamos a nadie. En todo caso hay luchas que nos representan. Nuestra función, teniendo en cuenta que somos 3 diputados de 135, es ser el altavoz de las luchas que hay en la calle. Dentro de cuatro años dejaré el escaño de diputado y volveré a ser militante de base.

Llegas al Parlamento como independiente. ¿Por qué tu?

Hace tres meses no existía ni la hipótesis de que esto pudiera pasar]. Mi primer paso en la política es en las municipales de 2011, en la lista por Barcelona de la CUP.  Antes, en los años 90 había estado en Jóvenes Comunistas y, más tarde, conocí otras formas de izquierda autónoma radical, como la Alternativa Estel donde me sentí más cómodo. Edicions 62 me encargó un libro sobre la CUP, Cop de Cup, con el escritor Julià de Jòdar. Los compañeros debieron ver que conocía bien el proyecto y que, quizás, representaba cierta pluralidad. Para mí fue una sorpresa.

Y has sorprendido a todos. El otro día leía la reflexión post-entrevista de Xavier Bosch, alabando el proyecto de la CUP y tu perfil sereno. Antes, incluso Duran te tiraba piropos. Teniendo en cuenta que vuestra notoriedad aumenta cada día un poco más, ¿Temes que la limitación de mandatos sea contraproducente?

Sí. Pero se trata de cambiar la cultura democrática de este país y de su Parlamento, y de hacerla más profunda. Hay diputados que llevan 34 años en el cargo… Creemos que hay un exceso de personalización y profesionalización en la política. Los medios necesitan crear jefes, es una lógica que hay que subvertir. Ahora me ha tocado a mí, pero podría estar cualquiera de mis compañeros haciendo mi tarea, que consiste en representar la voz de todo un colectivo.

¿Qué haréis con la parte del sueldo que rechazáis?

Aún lo tenemos que decidir en asamblea. Los concejales de Reus, por ejemplo, destinaron parte de sus sueldos a un fondo de economía alternativa. Lo que se ha decidido es que el sueldo máximo no exceda los 1600 euros y que no duplicaremos cargos. Quim y Georgina ya han dimitido de concejales. Nuestra intención es hacer públicas todas nuestras acciones y trabajaremos para que el Parlament haga lo mismo. Queremos saber qué cuesta todo.

La clase política, ya has dicho, necesita un ‘reset’. ¿Qué les falta a las clases populares?

El tejido social y las clases trabajadoras nos debemos activar para encontrar una salida democrática a la crisis. Y tenemos que salir con mecanismos de autodeterminación política, de soberanía económica y de radicalización de la democracia. En el ciclo político que hemos vivido, la gran alternativa se ha constituido desde la calle. En el ámbito de la crisis socioeconómica tres huelgas generales en los últimos 18 meses. En el ámbito de la crisis nacional, el ciclo soberanista impulsó cerca de 550 consultas ciudadanas que han puesto en cuestión la arquitectura institucional que nació del franquismo. Y, en el ámbito de la radicalización de la democracia, siempre hemos dicho que el 15-M ha sido lo mejor que le ha pasado al país.

El 15-M ha sido lo mejor que le ha pasado al país”

¿Donde tienes los ahorros?

Los ahorros, los pocos que tengo en Coop57, y la cuenta corriente en la Caja Laboral.

Dos cooperativas de crédito… Existe un modelo económico solvente al margen del capital, como lo es el cooperativismo. Hay alternativa, pero las resistencias son muy rígidas.

Hay una lección fundamental: el cambio social es lentísimo. Cuesta asumirlo pero, quizás, lo más importante es el viaje y no tanto llegar a Itaca. Primero debes cambiarte a ti mismo, que ya cuesta, y después, debes entender que enmendar el sistema capitalista es poner en crisis todo un sistema cultural.

¿Estamos ante una crisis de valores?

Sí. Desde hace años, el cooperativismo genera una nueva cultura y ética económica, y plantea que hay otras formas de funcionar. Hoy se pueden tener los ahorros en cooperativas de crédito, como Coop57, donde la democracia económica se demuestra cada día, o consumir energía a través de cooperativas como Som Energia. O informarnos con medios alternativos, como La Directa y participar de la cultura alternativa y gratuita de nuestros barrios.

Crisis es oportunidad.

Al menos en chino mandarín, ‘crisis’ es oportunidad’. Corremos el riesgo de que la crisis siga avanzando sin freno o de salir de ella como una sociedad más libre, democrática, equitativa y más culta. La buena noticia es que, como nos demuestra la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana, todo depende de nosotros mismos. El problema no es qué hace una minoría, sino qué hacemos la mayoría.

Volvamos a los Països Catalans. No todo el mundo entiende que se pueda hablar de independentismo desde una óptica internacionalista, sin ser nacionalista.

La CUP no hace apología de la independencia en clave identitaria. Lo hacemos en base a un derecho político democrático. Punto pelota. Este es un patrimonio de la izquierda independentista desde hace 40 años. Nuestra forma de contribuir a un mundo más libre, justo y solidario empieza por liberarnos a nosotros mismos. Esta debe ser nuestra aportación a un mundo que se ha hecho pequeño, con  200 estados y siete mil culturas. Reclamamos nuestra identidad como pueblo al mismo tiempo que reclamamos la de todos los pueblos del mundo.

Europa mira a Bruselas, vosotros queréis perderla de vista?

La UE es el corazón de la bestia del capitalismo financiero. El corazón de este mundo absurdo que cada día se cobra 80 mil vidas. Buena parte del Parlament mira en Bruselas, nosotros miramos el Magreb, Palestina, Oriente Medio y esta frontera tan injusta que es el estrecho de Gibraltar… Si cada día mueren 80 mil personas de hambre lo único que nos queda es ser antisistema.

Si cada día mueren 80 mil personas de hambre lo único que nos queda es ser antisistema”

La CUP señala el Estado Español como “enemigo”, pero no las culturas que lo integran…

Lo preocupante es la profunda hegemonía del nacionalismo español conservador. Afortunadamente, hay honrosas excepciones, como las de Miguel Romero, Jaime Pastor o Diego Cañamero, que pidió el derecho de autodeterminación de Cataluña desde una conciencia de clase que compartimos. Siempre hemos dicho que nuestro adversario es el Estado Español, no las culturas como la andaluza o la gallega, que la habitan. Estamos en contra del nacionalismo españolista que mató García Lorca o hizo exiliar a Machado.

¿Qué les ha pasado a Catalunya y Euskal Herria para que durante tantos años no hayan tejido estrategias de colaboración conjuntas?

Como dice Martxelo Otamendi, ex director de Euskaldunon Egunkaria, “la solidaridad catalana con el país vasco no ha sido reciproca ni proporcional”. Hay factores que lo justifican, como los diez años de excepcionalidad política que ha vivido el País Vasco o los más de 200 políticos encarcelados. Pero algo ha fallado entre los dos pueblos.

¿Hay estrategias conjuntas entre la izquierda abertzale y la CUP para revertir ese lastre histórico?

Pocos pueblos aguantan tantos años de ilegalización con un potencial electoral de 200 mil votos. Tenemos que ver si somos capaces de construir la plena democracia de nuestros respectivos pueblos en el mismo contexto de economía de guerra, que para nosotros es la UE. La izquierda abertzale, la CUP y otras izquierdas catalanas estamos interpelados por el futuro i tenemos un potencial fortísimo. La crisis del neoliberalismo y el fracaso de España al gestionar el plurinacionalismo nos pide respuesta.

Vamos con el ‘Derecho a decidir’. Antes del 11-S los anhelos independentistas de CiU eran toda una incógnita… Te crees su repentina transición nacional?

La historia de los últimos 34 años de ‘peix al cove’ nos demuestra que CiU siempre ha acabado pactando con la oligarquía española. Hoy lo vemos en Badalona o en la Diputación de Barcelona. Parece real, sin embargo, que Mas ha quemado todos los cartuchos por el derecho a decidir. Ahora bien, si estamos donde estamos no es gracias a Mas, sino a gracias a las miles y miles de personas que desbordaron las calles. Desbordando las calles durante la Diada desbordaron, también, el marco constitucional que nació del franquismo. Solo garantizaremos que haya consulta si persisten las movilizaciones en la calle.

Solo garantizaremos que haya consulta si persisten las movilizaciones en la calle”

¿Qué diferencias sociales y económicas hay entre CiU y el PP?

Ninguna, al contrario. CiU es quien le marca la hoja de ruta al PP. Es quien gana las elecciones en noviembre de 2010 y muestra el camino que luego emprende la derecha española. Son mandones diferentes, pero gestores de la misma crisis con recetas neoliberales y con el mismo programa económico. De hecho, es curioso como la derecha española y la derecha catalana utilizan la independencia para tapar la crisis.

Una de las conclusiones que se puede extraer del 25-N es que el soberanismo gira a la izquierda. La CUP será generosa o escéptica con el resto de formaciones de la izquierda?

La CUP debe ser generosa. Pero la izquierda también tiene que hacer un reset. La libertad política de un pueblo no pasa por la partitocracia, sino por la calle.

¿Sois equidistantes entre ERC e ICV-EUiA?

La unidad de las izquierdas no es la suma de ERC con ICV y la CUP. En este país hace dos años gobernaban las izquierdas, se aprobaban los primeros recortes y se gestionaba la burbuja inmobiliaria. Hay partidos de izquierdas que han gobernado como las derechas. Nosotros llamamos al entonces conseller de Interior, Joan Saura, para eliminar las pelotas de goma y no nos hizo ni caso. Si nos tenemos que encontrar, hablemos antes de por qué no nos hemos encontrado hasta ahora.

Te lo pregunto de otra manera. Con quien tomarías antes una cerveza, Junqueras o Herrera?

Yo las cervezas las hago con Ovidi. No tengo preferencias. Todo mi respeto por las bases de ambas formaciones y, también, por las dos personas que citas. Podría tomar una cerveza con ambos. O los tres, si contamos a Ovidi.

Foto: Ana Inés Fernández

Foto: Ana Inés Fernández

Según una encuesta interna el partido que más se parece al ideario de la CUP es, en un 39%, ERC; y un 31%, ICV-EUiA. En algún momento os esperanzó el Tripartit?

Somos frontalmente críticos. Por supuesto que se pueden salvar cosas, pero nos dicen que hicieron escuelas como si fuera una conquista. Se cuelgan unas medallas que no son medallas… ¡Les pagamos por ello! Les podemos hacer muchos reproches en materia social, ambiental, de profundización democrática… En ocho años, ¿Cuánto ha cambiado el país? La izquierda no ha estado a la altura de este país y se ha creído el espejismo del crecimiento económico ilimitado. Es necesaria una reflexión profunda sobre la debilidad de la democracia. Hoy la democracia no está en el Parlament. Lo son los mercados financieros, los lobbys de siempre y los poderes fácticos.

Antes te hablaba del tweet ‘piropo’ de Duran i Lleida. ¿Forma parte el líder de Unió de los ‘gangsters con corbata’ que denunciabas en el debate de investidura?

Decía el argentino Juan Gelman que los grandes delincuentes tienen la virtud de no estar nunca en el lugar del crimen. Es la tercera sentencia condenatoria a Unió en los últimos diez años por financiación ilegal. Nos confunden lingüísticamente. Por lo tanto, te diría que sí, Duran i Lleida entraría dentro de este saco de los “gangsters con corbata”. En el año 2000 dijo que si se demostraba la financiación ilegal de su partido dimitiría. Pues ha quedado más que demostrado.

Duran i Lleida entraría dentro del saco de los ‘gangsters con corbata’ “

¿Por qué no hay un castigo en el voto en contra de los corruptos?

Un amigo politólogo siempre me dice que la corrupción en las urnas sólo castiga la izquierda. El votante de derecha confunde el país con un consejo de administración. Política y mercados responden a una lógica de puerta giratoria. El 48% de ex ministros del PP y del PSOE están colocados en las direcciones de las grandes empresas españolas. Es escandaloso que la democracia indulte fundamentalmente políticos, banqueros y policías.

Llegamos a Barcelona. Vienes de la Vila de Gràcia y trabajas en Sants… Con qué rincón de la ciudad te quedas?

Con lo que queda de la Plaça del Diamant. Barcelona necesita ser ella misma y no el parque temático en la que la han convertido.

¿Cuál es para ti la Barcelona real?

La rebelde. Aquella que en la ‘Trini’ o Nou Barris ha conseguido vía secuestro líneas de autobuses para que lleguen a los barrios más pobres y periféricos, semáforos a base de conquistas sociales o aquella que ha hecho la primera planificación sexual de las mujeres de los barrios obreros. Reclamo la Barcelona de Huertas Claveria, la que se ha hecho a sí misma.

¿Qué necesita la ciudad?

Un cambio de modelo. Barcelona debe abandonar el modelo de feria. Tengo la sensación de que solo somos figurantes de una ciudad que se comporta como un maltratador de mujeres: encantadora de puertas afuera, cruel puertas adentro, y envía a sus jóvenes a una nueva oleada migratoria. Yo mismo vivo en Ripoll, soy un exiliado de Barcelona. Y no porque lo quiera. Formo parte de una generación económica que, a pesar de tener formación y haber hecho carreras, nunca ha conocido el estado del bienestar, ni ha superado el mileurismo, pero que le suben el precio por ir en metro tres veces en doce meses.

Estás afiliado a…

La Intersindical de Catalunya. Aunque también me genera confianza la CGT.

¿Qué les ha pasado, según la CUP, a los sindicatos mayoritarios como CCOO y UGT?

Son el sindicalismo de concertación. Solo representan un segmento de la clase obrera. Un segmento que ha conocido la contratación fija, la industria y la estabilidad laboral. Nosotros somos clase obrera precarizada que estos dos sindicatos que, por cierto, han firmado la reforma de las pensiones, no nos representan.

Eres periodista. ¿Cuáles son los principales problemas de la profesión?

Sus consejos de administración. Los medios se han convertido en empresas. Gramsci decía en un debate parlamentario, que un diario con 800.000 lectores es un partido político. La Vanguardia es un partido político.

Si no existiera La Directa

Convocaría una asamblea para intentar hacer La Directa.

Para cerrar la charla. Un referente político catalán…

Agust Gil Matamala, jurista y abogado. Su padre fue ‘maqui’ y estoy haciendo su biografía. Cerraba la lista de la CUP.

Y uno internacional?
Rosa Parks, la mujer negra que se negó a levantarse del autobús en 1960.

Versión ampliada de la entrevista publicada en el diario Zona Sec el 15 de gener de 2013. Ver aquí.

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12 - 17 - 2012

No se puede vivir eternamente enamorado de una idea. Tarde o temprano debíamos encontrarnos, conocernos, descubrirnos… Y, aunque al principio me hicieras llorar, siempre confié en ti para superarlo todo.

Sabes que no siempre te entendí. Y que, a veces, me abrumaste. Pero más allá de tu ombligo pude descubrir otro universo. El de lo auténtico y humano, el de tus pueblos originarios, el de la dignidad que los falsos héroes atacaron con violencia.

Gracias por cuidarme. Por enseñarme a volar. Por mecerme suavemente en tu regazo. Eres inmensa. Nunca me sentí tan pequeño y gigante a la vez. Gracias por dejar que te explorara. No hagas caso de los ojos ciegos de otros… Miran sin ver, oyen sin escuchar, quieren sin amar… A ti, hermosa, no se te puede visitar, hay que vivirte.

Me voy orgulloso de ti. Siempre te quisieron robar la libertad, pero créeme que la contagias. Y gracias por esculpir en mí una dulce frontera entre lo importante y lo banal, y derribar todas las demás. Gracias por aceptarme. Por las dudas y los retos. Por refugiar mis miedos.

Me voy más peronista. Con una lágrima comprometida en la tumba de Evita y con el puño en alto en memoria del Che. Harto de golpistas. Muy harto del olvido, de la intolerancia que nos corrompe el mundo. Y también me voy eufórico, loco y fanático:  hincha de Boca.

Gracias por sacarme a bailar tango en tus noches estrelladas. Y perdona que te pisara, hipnotizado por el danzar de tu pollera. Gracias por las melodías de Gardel. Por tus librerías y cafés. Por el folkore. Por tus deliciosos bocados. Por la mirada tierna y sabia de Mafalda. Incluso por enseñarme a saltar del colectivo en marcha. Y por el rojo ceibo de los paseos de rumbo incierto. Tus mil y un paisajes de cuento.

Me voy sin quererme despedir, todavía. Sin saber hacerlo. Embriagado por nuestra luna de miel de 90 días. No me cabe el corazón en el pecho. Siento que me pesa… Gracias por dejarme amar así.

Te quiero, Argentina

“España siempre tuvo una actitud avasallante contra lo distinto”

12 - 6 - 2012

Entrevista a Arantxa Anitua, presidenta de Laurak-Bat, el centro vasco más antiguo del mundo

En Argentina existe la diáspora vasca más importante del mundo. No es extraño que sea en la tierra de mitos como el Che o Evita Perón donde se encuentra la emblemática Laurak-Bat, la Euskal Etxea (1877) con actividad ininterrumpida más antigua a día de hoy en el extranjero. La abogada Arantxa Anitua, nieta de vascos, es su presidenta desde hace casi dos años. “Hay más vasco-argentinos en Argentina que vascos en Euskal Herria”, reflexiona sonriente al recibirnos.

Arantxa Anitua es la presidenta de Laurak-Bat desde hace dos años. Foto: J. Molina

Un 10% de los argentinos tiene origen vasco. ¿Hasta qué punto la sociedad argentina es consciente del peso de Euskal Herria en su país?

Sin duda existimos en la conciencia colectiva de Argentina. Hay infinidad de referencias y dichos sobre los vascos, siempre relacionados, eso sí, con el campo. Sin embargo, lo que desgraciadamente prevalece en la sociedad es la vinculación con ETA. Siempre tenemos que aclarar que no abrazamos ni de cerca a ETA, pero aquí seguimos siendo los ‘tirabombas’.

¿Cómo se vivió desde la distancia el proceso de paz?

Con mucha alegría. El día que se anunció el fin de la violencia el centro emitió una nota celebrando la decisión. Siempre hemos pedido la disolución de la banda armada. Los objetivos de Euskal Herria solo los conseguiremos por la vía democrática.

¿Cuáles son, para Laurak-Bat y su presidenta, esos objetivos?

No somos una entidad partidista, pero sí política. Ya en nuestros Estatutos nos posicionamos a favor de la independencia de toda Euskal Herria. Esa es la posición de Laurak-Bat y de sus doce miembros de la comisión directiva, incluyéndome a mí.

¿Cree que el gobierno saliente de las recientes elecciones puede remar hacia esa dirección?

Así lo esperamos.  Deseábamos que los partidos nacionalistas obtuvieran un buen resultado en las elecciones y así ha sido. Desde aquí nos resulta difícil entender que a PNV y Bildu les cueste tanto unirse si el principal objetivo es el mismo. Los movimientos partidarios no pueden alejar el objetivo común.

 ¿El contexto de crisis en España y Europa, así como el caso catalán, facilitan el proceso hacia la libertad de Euskal Herria?

Creo que la coyuntura de crisis económica empuja el caso catalán. Siempre surgen oportunidades en todos los contextos de crisis. Cuando los bolsillos están llenos cuesta emprender una revolución y puede que eso esté pesando en Euskal Herria, con un nivel de vida más que correcto. Nosotros conseguimos un concierto económico que Catalunya siempre ha perseguido, y puede que esa lucha de los catalanes hoy les haya llevado a tener tan cerca la independencia. Además, el pueblo catalán tiene menos heridas que el vasco para sentarse a hablar.

En Argentina hay 85 centros vascos. Foto: J.Molina

¿Cómo fueron las relaciones con el Gobierno de coalición entre PSOE y PP?

Cordiales. Fueron cuatro años bajo un gobierno que no sentíamos como propio. De hecho, todos los lehendakaris hasta la fecha, salvo Patxi López, pasaron por Argentina y, por extensión, por Laurak-Bat. Temimos que se atentara contra nuestros símbolos y que no llegaran las ayudas. Pero ellos cumplieron y nosotros siempre reconocimos ese gobierno, por más que la coalición PSOE-PP no nos pareció sensata, y más teniendo en cuenta que en esos comicios hubo partidos proscritos.

¿Cómo se gestiona el centro?

Tenemos una masa societaria que aporta una parte a la que hay que sumar las subvenciones del Gobierno Vasco, que van destinadas íntegramente a proyectos culturales que hay que justificar. Hay una normativa según la cual se establece una subvención porcentual de lo que se pide y, se otorgue o no, la actividad tiene que desarrollarse. Se fue modificando para no generar clientelismos y, gracias a esas ayudas, han crecido los centros vascos en el país. Además tenemos recursos propios, como los que provienen del restaurante de cocina vasca, los espacios en alquiler, la pista de frontón o las clases de euskera.

¿Quién lo demanda?

Los hay que se acercan desde el romanticismo, porque tuvieron abuelos vascos, y otros son simplemente amantes de los idiomas y les interesa por una cuestión exótica. Lo principal es que nuestra lengua está presente en la Universidad de Buenos Aires mediante el Centro Universitario de Idiomas (CUI) y los profesores son formados en argentina. Los docentes de Euskal Herria se quedan sorprendidos del buen nivel que hay.

¿Se hacen eco los medios locales de sus actividades?

Es muy difícil penetrar en los miedos argentinos. España siempre ha tenido una actitud avasallante contra lo distinto. Y la ha contagiado a Argentina y sus medios que no prestan atención a naciones como la nuestra. Sin embargo, es la festividad Buenos Aires Celebra, en la que una vez al año se cortan las calles y la colectividad puede mostrarse, nos abre una pequeña brecha donde poder difundir quién somos y de donde venimos. Este agosto pasaron más de diez mil personas, es una gran vidriera en la que participan todos los centros vascos de Argentina.

¿Y qué me dice de la red Vasca de Acogimiento que impulsa la Federación de Entidades Vascos en Argentina (FEVA) desde hace dos años?

Se trata de ofrecer a los jóvenes estudiantes de Euskal Herria espacios para que puedan sentirse más cerca de sus casas. Biblioteca, salas con computadores e incluso espacios como el frontón. Las Euskal Etxeas siempre tuvieron una función de fraternidad y solidaridad que este proyecto trata de recuperar.

Europa mira con cierta superioridad a América Latina. Sin embargo, no todos los países del viejo continente han condenado sus dictaduras… El partido que Gobierna España es un alumno aventajado en esa mala costumbre…

Sí, aquí nos sorprende… No hay un castigo social en el caso del Partido Popular. ¡La gente les sigue votando! Hay mucho miedo al revisionismo. Pero no se puede construir nada si antes no se revisan los crímenes que hubo durante un gobierno impuesto. El argumento es evitar el odio, pero es necesario reconocer a las víctimas. Los argentinos al menos hemos hecho un proceso democrático para juzgar a los militares.

Entrevista publicada en Noticias de Gipuzkoa -ver aquí- y en el portal vasco Zuzeu -versión en euskera, aquí-

25N: Mas, de Mesías a Mourinho

11 - 26 - 2012

Las expectativas convergentes, ‘recortadas’ (62/50). Un líder debería dar siempre la cara. Más aún después de salir debilitado de unas elecciones que él mismo ha convocado. A pesar de ello, Mas fue el único candidato que no admitió entrevistas durante la noche electoral. Ver Oriol Pujol ocupar el lugar del presidente -ahora en funciones- evocaba, inevitablemente, a la imagen de Karanka cuando Mourinho se negaba a acudir a las ruedas de prensa. CiU gana las elecciones, pero recibe un revés notable al quedar a 18 escaños de la mayoría absoluta que pretendía. La número dos por Girona, Elena Ribera, tendrá que buscar otro pastor, porque el pueblo catalán le ha demostrado que no es ningún “rebaño de ovejas descarriadas”.

El regreso de ERC (10/21). La fuerza que sale más reforzada es la ERC de Oriol Junqueras. La formación republicana recoge los frutos de una renovación serena que lo ha acercado a los mejores resultados de Carod-Rovira. Destacable el perfil constructivo y humilde del líder de la formación, poco habitual en las pugnas personalistas que han segmentado el espectro independentista en los últimos años. ERC pasa a ser la segunda fuerza en Catalunya y puede presionar a CiU para la convocatoria de la consulta sobre la independencia. Habrá que ver hasta dónde llega el grado de exigencia contra los ajustes de Mas.

El bipartidismo español no manda en Catalunya. El PSC (28/20) sale tocado de unos comicios en los que ha estado en fuera de juego. El socialismo catalán deberá plantearse si reformula su concepto de catalanismo o si sigue condenado a la intrascendencia. De momento, Pere Navarro, obtiene el peor resultado de la historia de la formación. Por su parte, el PP (18/19) mejora tímidamente sus resultados. La suma de ambas formaciones, por aritmética, es la alternativa que tiene CiU para eludir un eventual gobierno de concentración nacional con ERC.

ICV-EUiA (10/13) y CUP (0/3), la esperanza de la izquierda alternativa. La formación de Joan Herrera ha sabido recoger parte del enfado popular y rompe el techo electoral de Joan Saura, en 2006. La defensa del derecho a la autodeterminación (ver entrevista con Laia Ortiz) ha mantenido en el debate nacional a los ecosocialistas, que han construido un discurso muy beligerante contra las políticas de CiU y PP. Las CUP se estrenan en el Parlamento con 3 diputados en duplicar los votos conseguidos en las municipales de 2011. La llegada de las CUP en el Parlament es la culminación de un proceso de expansión desde villas y pueblos de Catalunya y un premio a otra manera de hacer política.

C ‘s (3/9) resucita la corriente lerrouxista. Ciudadanos le disputa al PP la oposición al bloque soberanista y triplica resultados. Albert Rivera ha sido capaz de articular una alternativa populista y española en Catalunya que ha ganado peso en una campaña polarizada en el eje nacional. El votante socialista castellanohablante del PSC ha encontrado un nuevo paraguas.

SI (3/0), un proyecto no puede ser sólo una bandera. La aventura política de Solidaridad por la Independencia comenzó a hacer aguas meses después de entrar en el Parlament, con la fuga de Joan Laporta. Todavía es una incógnita saber qué país quieren los señores Alfonso López Tena y Uriel Beltran, además de uno diferente de España.

Consideraciones finales

  • Hay que celebrar la alta participación, sí. Pero la abstención -no sabemos si crítica o pasiva-supera la formación más votada. Ninguna autocrítica en torno a este punto. Preocupante.
  • Catalunya es como es, no como algunos grupos coorporativos y medios públicos quieren que sea. A nivel mediático, no ha sido una campaña ponderada, que haya tratado todas las opciones por igual. Especialmente clarificadora es la opinión del asesor David Espinós, en este artículo.
  • Si la consigna de las elecciones era la formulación de un referéndum sobre la autodeterminación, la aritmética admite la consulta. Los 87 diputados de CiU, ERC, ICV-EUiA y CUP (habría que ver si finalmente el PSC se adhiere) son más que suficientes. El compromiso con los electores debería ser coherente.
  • Catalunya no quiere representantes xenófobos. Plataforma per Catalunya del fascista Josep Anglada no tendrá representación en la cámara de la Ciutadella, pero supera el 2% de los sufragios, por delante de formaciones como SI. Es necesario un acuerdo, lo más transversal posible, para combatir las consignas racistas de la vida política del país.